sábado, 21 de junio de 2014

El mundial de idioteces

Hay idiotas en todos lados, el problema es cuando se meten en lo que me gusta,  cuando hablan meando fuera del perol en lo que yo se y disfruto. Este es el caso actual con el mundial. Se de fútbol,  si pudiera me dedicara a ser filósofo de fútbol,  y cada 4 años oigo cualquier cantidad de pendejos opinando sin saber o repitiendo lo que otros dijeron.
Los idiotas por lo general dicen/hacen cosas como:
-Están mas pendiente de que si Messi no le dio la mano al carajito que lo que hizo en el juego. Del color de los zapatos de CR7. El pelo de Neymar. Que si Shakira estaba en el estadio. Que si Pitbull y JLo. Esas son frivolidades son ajenas a lo que pasa dentro del campo.
-Creen en las casualidades como hechos reales, ejemplo: Brasil no será campeón porque ganó la confederaciones. No son razones de peso, si alguien me dice eso ignorare el resto de lo que dice.
-Perdieron porque no corrieron: si el fútbol fuera solo correr no tendrían managers ni asistentes técnicos, sería el preparador físico y motivador en el banquillo. El fútbol no es puro Usain Bolt.
-Repiten como loros lo que cualquier loco dice o escribe por Internet: lo arrecho es que todos repiten la misma noticia y siguen a la misma gente en Twitter.  Sí alguien repite lo que leyó acá le pego.
-Se las dan que saben mucho y apoyan a tal equipo, pero resulta que no tienen ni puta idea de quien es el manager o donde juega su mejor jugador. Solo repiten lo que leen/escriben. Tienen puros comentarios vacíos sin profundidad que preguntando ¿quien es el manager o en que posición juega Tal? Una pregunta de historia básica también hace que rueden caretas. Y se les cae su fanatismo,  que es vacío como sus  comentarios.

Si los ignoro hablando de fútbol ya saben porque es, porque son más fanáticos del show y la moda que del fútbol.

Respeto al que admite su frivolidad y su showserismo, me caen mal los que se las dan.

domingo, 4 de mayo de 2014

No me pega en el estómago

 Mis 8 años comiendo en el comedor de una universidad pública apurado porque sino llegaba tarde a clase, me hizo inmune a cualquier tipo de bacteria estomacal. Mis años de niñez experimentando con comida a media noche hecho por mi hermano mayor también ayudó a crear una especie de mounstro come galleta que nunca se indigestiona. Mis años de beber de ron me construyeron una gran barrera contra la acidez mañanera. Y mis años bebiendo Polarcita me hizo fuerte el colon.

Mi último gran logro es que últimamente he comido en puestos de comida callejera dignos de una amibiasis o por lo menos una diarrea deshidratadora, no me dio ni acidez.

¿estreñimiento? No vale, en caso tal de pasar 3 días sin hacer, con trotar 20 minutos basta y sobra para que que la máquina de hacer pupú se active. En caso tal de llegar a 5 días lo mejor es un cigarro, a la tercera inhalada tengo que salir corriendo al baño... y pobre del baño. Si se esta en el exterior, lo mejor sería una ida a TacoBell o un sixpack de Buds. Mi colon funciona bien bajo presión... y con bajo presión me refiero a estar llenos de gases. Un amigo me dijo que la mayor reserva de gas de Venezuela la tengo en mi intestino grueso.

¿Acidez? La acidez sale de mi boca, por dentro mi pH esta balanceado.

martes, 25 de marzo de 2014

Mi horario de oficina


Son 8 horas + 1 hora de almuerzo, que generalmente son 30 minutos por la cantidad de trabajo + de 30 minutos a 1 hora, según el tráfico = En total son unas 10 horas por el trabajo.

Mi horario de oficina empieza a las 6:30 AM cuando suena despertador. Y se prolonga hasta las 6 cuando llego a mi casa y me pongo chancletas. Si me dejaran, iría en chancletas y con una franela con un super perro estampado al trabajo. Una camisa gris con el nombre de la empresa bordado no me motiva a hacer bien mi trabajo, un super perro o un juego ochentero en mi franela si lo hacen. Unas medias negras gruesas con unas botas industriales son de las cosas mas incómodas que hay para caminar (las mujeres dirán que son tacones). Son 10 horas con ropa aburrida y zapatos incómodos.

En ese horario me divierto a mi manera, soy una especie de ñoño y después de graduarme es que me di cuenta de eso. Me divierte dejar algo perfecto, me gusta asentar con la cabeza cuando me explican algo de lo que no tengo ni puñeta idea y después cuando estoy solo, averiguar sobre que rayos quería decir mi jefe cuando hablaba de una caldera a 3 pasos pirotubular de vapor sobrecalentado.

Es raro cuando me voy a las 5, por lo general me corren a las 5 ¿por qué? porque soy un ñoño que se concentra y no quiere perder la concentración por el solo hecho de tener que irme.

Si no ocupo mi mente, mi cerebro comete un suicidio cuántico y siempre quedaré en el universo donde el arma no se disparó. En un momento de "no ocupar mi mente" me puse a leer sobre paradojas físicas.


jueves, 19 de diciembre de 2013

Una cosa menos que hacer en la vida

Mis últimos 6 meses han sido diferentes al resto de los otros 6 meses que he vivido en mi vida. Afortunadamente pude vivir muchas cosas, como olvidarme que tengo este blog. Lo cierto, en ese tiempo hice muchas cosas que tenía pendiente por hacer antes de morirme, acá van varias:

  • Ir a un juego de Grandes Ligas y que un venezolano haga la carrera para ganar en el noveno inning.
  • Salir a trotar y que por el parque se atraviesen ardillas.
  • Trotar por un bosque de Carolina del Norte.
  • Perderme en las montanas Apalache.
  • Entrar a un estadio olímpico que después lo transformaron en estadio de béisbol.
  • Escuchar Los Paranoias mientras camino por Chicago.
  • Comer en un restaurant recomendado por Anthony Bourdain.
  • Ver obras de todos mis artistas favoritos del Surrealismo.
  • Ser padrino de la boda de mi hermano.
  • Ser padrino de bautizo de una de mis sobrinas.
  • Cortar grama en Australia (raro, lo se, pero era un sueno que tenia).
  • Abrazar a koalas y canguros.
  • Ver a un un bebe canguro albino dentro de la bolsa de su mamá que no es albina.
  • Ver a Thierry Henry.
  • Ir al Wrigley Field y tocar la tierra (el regaño que me echaron por tocarla no estaba en los planes).
  • Ver al agua girar en el otro sentido.
  • Tomar una cerveza negra en un bar donde solo ponían Elvis Presley.
  • Ir a un bar irlandes y que me atienda una pelirroja tatuada en Converse.
  • Ir de happy hour en happy hour.
  • Tomarme una cerveza en un bar con tacones de mujeres pegados a una pared, una bicicleta guindada del techo y una cabeza de conejo de piñata ahorcada.
  • Que casi me atropellen por no respetar la luz.
  • Ir a un Diwali.
  • Comer tanta comida hindú hasta tener diarrea.
  • Jugar dardos por primera vez en la vida en un bar inglés... y ganar.
  • Jugar basket con un japonés y un tailandes. Y que después el japonés te de un cigarro.
  • Comer salmón danés con queso fetta búlgaro en un pan húngaro.
  • Comer panquecas con kiwi (el mejor desayuno que existe).
  • Comprarme una chaqueta de cuero.
  • Tomarme una cerveza Newcastle (sabe horrible, es muy amarga y espesa).
  • Perderme en Sydney.
  • Disfrazarme de hooligan.
  • Vivir a costillas de mis hermanos.
Esas fueron las cosas mas resaltantes que hice en el viaje.

jueves, 10 de octubre de 2013

Disertaciones en la terraza con Lennon

Llego de viaje a lo que será mi hogar prestado por los siguientes meses. Por ahora no empiezo clases.

Mis tiempos de ocio se basan en hablar con Lennon, un perro blanco y peludo, con un ojos blanco y otro marrón, que no ladra, pesado y torpe con cola larga, curioso, inquieto, con uñas largas y muy lamedor. Es un perro simpático que se emociona cada vez que se abre una puerta, se la de la terraza o la de salir. Tiene como 8 juguetes distribuidos por todo el piso del apartamento, incluyendo uno en el baño donde si lo dejas entra con uno y si lo dejas afuera te espera fiel a que salgas. Es todo un personaje imposible de pasar desapercibido.

En estos días he tenido pasando un jet lag bastante fastidioso que me hace dormir las 8 horas en 2 tandas, en la madrugada y en la tarde, tengo pocas que hacer, por eso escribo esto después de resignarme que nunca encontraré inspiración durmiendo al estilo coitus interruptus. Para entretenerme y adaptarme a este nuevo hogar donde estaré poco mas de 2 meses, me gusta ir a la pequeña terraza a tomar agua (o cerveza) y comerme unas almendras o una fruta. El perro, apenas abro la puerta se sale el primero de manera algo atolondrada, luego de olfatear el aire que llega al tercer piso, se sienta a mi lado recostando el hocico en la parte baja de la baranda. En es posición el escucha mis pensamientos sobre este viaje que me ha llevado al otro lado del mundo, a otros hemisferios, a ver el agua bajar en otro sentido, a poder abrazar a todos mis hermanos en sus respectivas casa y ver su día a día en menos de 1 mes, algo difícil teniendo en cuenta que vivimos todos a mas de 800 kilómetros de distancia.

Lennon también ha escuchado lo que quiero en el futuro (algo parecido a lo que tienen mis hermanos), los planes A, B y C a corto, mediano y largo plazo. Ni el ni yo sabemos que ocurrirá, el me escucha porque es una excusa para el estar afuera y yo se lo cuento porque sería de locos hablar solo (¡claro! porque hablar con un perro es de personas super cuerdas), lo cierto es que en unos años espero tener mi propia terraza, sea al otro lado del mundo, en un pueblito en las montañas templadas, en una ciudad donde todo es mas grande o en un país tropical, con mi propio perro contándole como quiero que sean mis hijos mientras la futura madre está adentro preparando la cena, o quizás llamando una pizzería.

sábado, 10 de agosto de 2013

Como Henry Thomas: Me das un río y unas piedras para tirarle y soy feliz

Mi sobrino de 2 años me enseñó lo simple de la vida: Si tienes un río y unas piedras para tirarle, no hay forma de no ser feliz. Quien diría que algo tan simple puede ser la clave de la felicidad y una forma genial de matar el aburrimiento.

Actualmente lo que hago en la vida es tirarle piedras a un río. Se ve inútil pero si lo haces bien te puede llevar hacer una represa, o desviar el río, o hacer un puente, pero la verdad es que lleva su tiempo. Tirar piedras es un instinto de niñez, de hecho tirar cualquier cosa es un instintivo, bien sea por malacrianza, por rebeldía, por curiosidad, porque te gusta el beisbol... agarrar algo y lanzarlo es natural en el humano.

El sonido del río es de las cosas mas relajantes que hay en la vida, el lado malo es que da ganas de orinar lo cual lleva a orinar el río o en una mata lo cual es muy sabroso. Orinar al aire libre es de las cosas que mas hace feliz a un hombre. Sexo, comida y orinar en las matas. Comida y orinar en las matas están por encima de las drogas y el rock&roll.

Tirar piedras en un río es relajante, el sonido que hacen las piedras al caer al agua y luego chocar contra otras rocas es genial. Si tiras una piedra plana por debajo del brazo y que esta rebote en el agua mas de 4 veces es muy gratificante. El solo hecho de tirar piedras y saber que nada cambiará es un ejercicio de relajación mental.

Mi vida es tirar piedras al río, el río puede ser una metáfora de las barreras u obstáculos que se interponen a mi meta o puede ser que de verdad me gusta tirarle piedras al río. Las piedras pueden representar las soluciones, que no es una sino muchas, los pequeños pasos que tengo que dar para lograr una meta, de piedra en piedra construyo el puente para vencer ese obstáculo en forma de río, o puede ser que de verdad me gusta tirarle piedras al río. O quizás es mas profundo y lo que quiero decir es que no se que es lo que estoy haciendo con mi vida y por eso ando sin inspiración y sin nada que hacer para salir del fondo de donde estoy y ando perdiendo el tiempo haciendo algo tan inútil como tirarle piedras a un pedazo de río ahí. O puede ser que de verdad me gusta tirarle piedras al río. Tal vez lo que trato de decir es que estoy esperando que algo pase con mi vida para dejar ese estado de ocio, que pase algo que me saque de un círculo vicioso que rompa la monotonía de no saber que hago, que me haga dejar esos pensamientos auto-destructivos. O puede ser que de verdad me gusta tirarle piedras al río y sobretodo con mi sobrino de 2 años que se emociona cada vez que la piedra toca el agua.

jueves, 25 de julio de 2013

Voy a dejar que mis hijos lean este blog cuando tengas 18 años

Una de las decisiones mas difíciles de mi vida será cuando le diga a mi hijo que yo tengo un blog donde pongo mis locuras que se me ocurren. Si ya mi hijo creía que estaba medio trastornado y loco como padre ni saben lo que les espera a como era antes de tener hijos. Espero tener mi blog el resto de mi vida aunque ya no exista internet y usemos una especie de interconexión cerebral para comunicarnos.

Ni con 18 creo que estén listos para leer lo que escribí acá, pero si ya tienen edad para comprar alcohol pues pueden ahogar sus penas/vergüenzas/¿por que no soy tan genial como mi papá? en alcohol.

Mis hijos tienen que entrar en el contexto: los primeros 3 años era un estudiante de ingeniería de veinti-tantos con mente de pre-adolescente que escuchaba The Mars Volta y comenzó a leer Otrova Gomas como biblia del humor. Los siguientes 3 años fui un estudiante de ingeniería de veinti-tantos con mente de adolescente que se la daba de hipster serio. Y este último año he sido un ingeniero que intenta madurar re-leyendo Otrova Gomas y Francisco Massiani.

Si mis hijos tienen mi sentido del humor les irá bien leyendolo. Yo tenía 18 cuando empecé a escribir lo que iría en este blog en el famoso diario. Les deseo buena suerte a ellos. Espero acordarme que escribí esto en julio del 2013 dentro de 18 años + lo que me falta por tener hijos.